O. Henry William Sidney Porter

Uno de los cuentistas más conocidos, prolíficos y queridos de la literatura mundial, O. Henry —pseudónimo de William Sidney Porter—, nació en 1862 en Greensboro, entonces un pueblo de Carolina del Norte. Trabajó primero como farmacéutico, vivió luego en un rancho de Tejas, y a los veintinueve años encontró en un banco de Austin, manejado aún al relajado modo del Lejano Oeste, un empleo de cajero que iba a resultar fatídico. Acusado de desfalco, pasó tres años en la cárcel de Columbia (Ohio), en cuya enfermería trabajó y escribió cuentos.
Poco después de salir de la cárcel, el que ya era O. Henry se trasladó a Nueva York buscando el anonimato de una gran ciudad y la posibilidad de ganarse la vida con la literatura. Se identificó con los habitantes de la bulliciosa metrópolis y encontró en las humildes peripecias de sus vidas los argumentos para los relatos que escribía y que se publicaban en periódicos y revistas. En menos de ocho años, O. Henry se convirtió en el escritor de cuentos más
leído del país.
Pero el desgaste nervioso producido por
el ritmo acelerado de trabajo, los aprietos económicos y el alcoholismo fueron minando su salud. Murió en 1910, en la vibrante ciudad de principios del siglo XX que había sabido retratar como pocos.

Gema Vives (Barcelona,1952) es licenciada en Filología Románica y doctora en Literatura Comparada. Trabajó como profesora de lengua y literatura españolas en institutos de Enseñanza Media. Ha traducido, entre otros autores, a Henry James, Rudyard Kipling y Anne Tyler.