Juan Mateos

Incorporado Juan Mateos al servicio de la Casa Real, sus primeros cometidos fueron los de montero o ballestero de la reina Margarita de Austria. Poco después lo vemos como montero del mismo rey, recibiendo la orden de montar las telas para una cacería de jabalíes, aunque, según narra el mismo Mateos, la primera cosa que le sucedió con su Majestad, evidentemente como ballestero, aconteció en Tordesillas.
Siguió prosperando al servicio de su Majestad, Felipe III, y cuando éste murió, siguió al servicio de Felipe IV, con el que llegaría a poseer el cargo de Ballestero Principal de su Majestad, oficio con el que se intitula en la portada de su obra.