Jakob Wassermann

Jakob Wassermann (Fürth, Alemania, 1873-Altaussee, Austria, 1934), un clásico de la literatura judeoalemana, fue uno de los autores más exitosos y prolíficos de la convulsa época que va desde finales del siglo XIX hasta la llegada de Hitler al poder. Tras haber llevado una vida errante, desempeñando todo tipo de trabajos miserables, se trasladó a Viena, donde combinaría la creación literaria con la crítica teatral. Allí alcanzó la fama con grandes novelas, como Caspar Hauser (1908), El hombrecillo de los gansos (1915) o El caso Maurizius (1928), y su autobiografía Mi camino como judío y alemán (1921).
Según sus amigos Thomas Mann, Hugo von Hofmannsthal o Arthur Schnitzler, Wassermann era un narrador de raza con un gran dominio del ritmo del relato, un escritor incansable que se veía a sí mismo como un coleccionista de experiencias y anécdotas que iba acumulando en momentos, lugares y compañías diferentes, y su estilo narrativo realista es un collage compuesto a partir de esos elementos. El paisaje y la palabra, recuerdos de una triste infancia marcada por la temprana muerte de su madre, son los hilos conductores de una obra narrativa caracterizada por la entrega del autor al argumento, su dominio de la trama y la estudiada profundidad psicológica de sus personajes.