Guido Gozzano

Nacido en Turín, en 1883, Guido Gozzano murió en esa misma ciudad en 1916. Fracasado estudiante de Leyes, las lecciones de literatura de Arturo Graf atraparon al joven Gozzano y recondujeron sus pasos hacia la poesía. Inspirado por Leopardi, en quien la intelectualidad turinesa encontró el antídoto estético e ideológico al manierismo y convicciones políticas del dominante D´Annunzio, a partir de 1907 la enfermedad obliga a Gozzano a un peregrinaje constante en busca de salud para sus maltrechos pulmones. Ese mismo año publica La via del rifugio y, en 1911, da a la imprenta la que está considerada su mayor obra poética, I colloqui, libro que le abrirá las puertas de diarios como La Lettura, La Donna y, sobre todo, el todopoderoso La Stampa. Siempre en busca de alivio para la tuberculosis, en febrero de 1912 parte de Génova hacia la India y la antigua Ceilán, en un viaje que concluirá en mayo de 1913 y del cual es fruto el póstumo Hacia la cuna del mundo, aparecido en Italia en 1917. Tras su regreso del subcontinente asiático, la labor literaria de Gozzano se reduce considerablemente, y ya sólo aparecerán, publicados en La Stampa, fragmentos de un largo poema titulado Le farfalle, que quedaría sin terminar, y seis pequeños relatos para niños, titulados I tre talismani, que aparecieron en la revista Corriere dei Piccoli.