Javier Cubillas Gutiérrez:
Los feudos del hielo, vol. 2

En busca de Sediagus
ISBN: 978-84-8367-745-2
Medidas: 210 x 297 mm
Páginas: 80
Fecha de publicación: abril 2022


11,95 € -

Otros Títulos

Panorámicas de la Asturias oriental y Picos de Europa
Los feudos del hielo, vol. 1
El monasterio de San Pedro de Villanueva de Cangas
Del antiguo monasterio románico se conserva, entre otros elementos, la puerta sur, con hermosos capiteles. Es aquí donde Gonzalo espera la llegada de Fernando. Hoy en día esta puerta está bajo una torre de 1689, no despejada como sale en el relato. De le vieja torre no queda nada, se demolió en 1686. No se sabe ni dónde estaba. Algunos la sitúan al norte del templo, donde la dibujé.
Y el claustro románico también fue tristemente destruido por la misma época para hacer el que hoy vemos. Sólo sobrevivió una arcada de tres arcos, posible entrada a la sala capitular de entonces (hoy entrada a un comedor del restaurante). Como sala capitular, la estancia me pareció pequeña para «mover» por ella a los personajes, así que me permití la licencia de «tirar» el tabique del fondo para así añadir el espacio que hay detrás.
En nuestro tiempo, el monasterio es un parador de turismo. Incluye un museo, que en realidad es un paseo siguiendo placas informativas por todo el complejo. Un recorrido sumamente didáctico que se alarga por muchas épocas en la historia.

¿Judíos en los Picos de Europa?
¿Existió una comunidad hebrea oculta en Caín tras la orden de expulsión de los judíos en 1492? En el interesantísimo trabajo «Valdeón. Historia y colección diplomática», su autora, Elena E. Rodríguez Díaz hilvana una serie de pruebas que llevan casi inequívocamente a esta conclusión (ella opina que es más fácil que fuesen conversos):
—En Caín, el apellido más característico es Sadia, hoy extendido por todo Valdeón. Lo asombroso es que este es un nombre hebreo, muy abundante en los judíos toledanos del siglo xiii (en aquella época se escribía Saadia).
—No constan Sadias en Caín en 1432. Sí en 1573 y de ahí en adelante. Tampoco constan en las juderías de la provincia de León; pero sí en Toledo: evidencia de que vinieron a Caín directamente, como huidos. Hoy día hay familias sefardíes en Melilla con el mismo apellido.
—En el siglo xv, a los judeoconversos de Mallorca se les llama «chuetos». A los valdeonenses se les llamaba igual. La tradición oral afirma que el término se debe a que descienden de judíos.
Que se refugiaran en Caín tiene sentido, pues entonces era un escondido señorío laico separado del resto de Valdeón. Según la misma autora, hay indicios serios para pensar que Caín pertenecía a la casa Junco de Ribadesella.
¿Les protegió, pues, el señor de Junco hasta que ya no pudo hacerlo? El conde de Saint Saud, en su paso por Caín en 1891, escribió:
Los cainejos, de gran reputación como cazadores en la montaña y de grandes pecadores ante Jehovah, forman un arcaico clan y sostienen que su señor los abandonó, renunciando a mantenerlos sometidos durante el apogeo de la época feudal…

El mueyo: una silueta más en las nieblas de la extinción
Hubo una época en la que la cabra montés (capra pyrenaica) habitó las montañas cantábricas. A fines del siglo xviii, una descripción manuscrita de Asturias explicaba:
y hay una especie de paletos de dos astas grandes y color de uña que sirven para frascos de pólvora, se ven pocos porque habitan los despeñaderos más inaccesibles, y llaman mueyos los naturales.
La caza los fue diezmando con el tiempo. Juan Uría Ríu, cronista de Asturias, recogió la noticia de que el ultimo mueyo de los montes de Lena fue cazado algo después de la guerra contra Napoleón:
sobre unas peñas muy grandes que había sobre Fasgal (esto es, en los alrededores del pico del Negrón). Tenía unos cuernos muy gordos y grandes.
Uno de los cuernos acabó en manos de una bruja de Oviedo.
J. Vilar Ferrán, en su Topografía médica del concejo de Cabrales, dice que en 1921 aún vivían vecinos que recordaban haber visto mueyos. Incluso afirmó que Casiano de Prado (precursor del montañismo en Picos de Europa), en 1853 se encontró con algunos ejemplares.
Hoy, la cabra montés está extinguida en el norte de España: el mueyo ha pasado ya a ser una figura legendaria de los Picos de Europa.