George Santayana:
El carácter y la opinión en Estados Unidos

Introducción de José Beltrán y Daniel Moreno. Traducción de Fernando Lida García
ISBN: 978-84-8367-696-7
Medidas: 120 x 170 mm. Tapa dura
Páginas: 335
Fecha de publicación: octubre 2020


24,95 -

Otros Títulos

Interpretaciones de poesía y religión
Dominaciones y Potestades
La tradición gentil en la filosofía americana
Cuando se cumplen 100 años de la primera edición de El carácter y la opinión en Estados Unidos, recuperamos la traducción hecha por Fernando Lida García de esta obra, que no ha perdido ni un ápice de su interés. El lector lo comprobará ante las impresiones de Santayana sobre su época, tan conectada con la nuestra («La elocuencia es un arte republicano, así como la conversación es un arte aristocrático»), su descripción de la transformación de Harvard desde college a universidad («Que los filósofos sean profesores es un accidente, y casi una anomalía»), el penetrante retrato de sus profesores, el pragmatista William James («Para este poeta la apariencia era la única realidad») y el idealista Josiah Royce («El moralismo es en sí una superstición»), la caracterización de la renovada tradición gentil norteamericana, el neorrealismo («Negar la conciencia es negar el prerrequisito de lo obvio y dejar lo obvio solo»), la hollywoodiense descripción del talante norteamericano («Salta al tren después que este se ha puesto en marcha y baja saltando de él antes que se detenga; y ni una vez pierde el tren ni se quiebra una pierna») o cuando disecciona los usos democráticos estadounidenses («El gobierno libre funciona bien en proporción a la medida en que es superfluo»).
De Santayana, Krk Ediciones ha publicado Interpretaciones de poesía y religión, Dominaciones y potestades, La tradición gentil en la filosofía americana y prepara Ensayos filosóficos.


Jorge/George Santayana. Es un filósofo que mira tanto a España como a Estados Unidos porque, nacido en Madrid en 1863, se trasladó a los nueve años a Boston por motivos familiares. Allí se formó en la Universidad de Harvard, donde desarrolló su vida académica hasta que, en 1912, volvió definitivamente a Europa, renunciando a ser profesor de Filosofía y eligiendo la filosofía como forma de vida. Está enterrado en Roma, ciudad que eligió como residencia durante sus últimos años y donde murió en 1952.
En filosofía ocupa un lugar excéntrico porque se mantuvo fi el a la tradición humanista y moderna, nada escolástica y muy mundana. Su brillante y fluido estilo enlaza con el de Locke y Hume, y la fuerza de sus argumentos hereda la de Spinoza y Schopenhauer. Fue contemporáneo del esplendor del positivismo y de la ciencia, aunque no sintió la necesidad de refugiarse en lo irracional, en la metodología científica ni en lo pseudocientífico. También contemporáneo del idealismo, supo detectar en él su lado ineludible, el metodológico, y desenmascarar su lado falaz, cuando convierte la naturaleza en la experiencia humana de la naturaleza. El puritanismo moral y el liberalismo político fueron también cuestionados por él.
Sus planteamientos evitan el lenguaje esotérico y las cuestiones meramente académicas que tanto abundan en la filosofía contemporánea. Su aroma es clásico. Sus cuestiones, las esenciales: la muerte, el ser, el escepticismo, la divinidad, la razón, la verdad, lo espiritual, la vida, la belleza, la religión.