Jean-Marie Guyau


Esbozo de una moral sin obligación ni sanción
Traducción de Juan Supiot Ripoll. Introducción de Javier Peña Echevarría
Jean-Marie Guyau (1854-1888), filósofo, poeta y pedagogo francés, dio en su corta vida muestras de ser una personalidad excepcional, inmerecedora del olvido en el que permanece. Estudiante precoz, recién licenciado, a los 17 años, se impuso la tarea de traducir el Manual de Epícteto. A los 20 era profesor de Filosofía en el liceo Condorcet. Aunque el presente Esbozo sea la más destacada, nos dejó otras obras filosóficas, como Moral inglesa contemporánea, moral de la utilidad y la evolución, fruto de su interés por los filósofos ingleses, La irreligión del porvenir, y Génesis de la idea de tiempo. Su obra poética se reduce a los Versos de un filósofo, mientras que en su vertiente pedagógica es autor de Educación y herencia, además de algunos libros escolares dedicados a la lectura, incluido un Método Guyau. La lectura por la escritura.
Siendo persona de extraordinaria sensibilidad, sin duda exacerbada por su mala salud, no pudo evitar, o no quiso, que sus emociones vitales y percepciones sensoriales impregnaran sus escritos, en particular este Esbozo. Amante del arte en todas sus manifestaciones, practicó la poesía y la música, y en ambas se manifestó vanguardista y vital, alejado de cualquier diletantismo y presunción.
Pero si quisiéramos obtener un retrato exacto del personaje, deberíamos recurrir a la descripción que de él hizo su mentor y padrastro, el también filósofo Alfred Fouillée, quien dijo que poseía una fisonomía de una nobleza y douceur incomparables. Es en ese término, de tan difícil traducción cuando se aplica a personas, donde se halla la clave de la personalidad de este autor. Su inteligencia, plástica y ágil, su curiosidad y avidez por lo bello hallábanse atemperadas por su bondad y por la serenidad, no exenta de cierta tristeza, con la que encaró sus sufrimientos.