Nicolas Boileau-Despréaux


Poética
Edición de Aníbal González Pérez
Nicolas Boileau-Despréaux (1636). Tras una triste infancia en palacio, a la edad de siete años entra en el colegio de Harcourt en París, donde aprende latín y griego; muy pronto un profesor suyo descubre su vocación poética. A los dieciséis años comienza a estudiar teología en la Sorbona, estudios que abandona por los de derecho.
La herencia de su padre le proporcionará una renta que será su principal recurso económico durante casi veinte años. De hecho, hasta el año 1676, en que le es concedida una pensión real, no salió de los apuros económicos que había pasado durante su vida.
A partir de la muerte de su padre (1657), Boileau no vive más que para la literatura, a la que va a consagrar el resto de su vida. Frecuenta los cabarés más famosos y en estos va a leer sus primeras sátiras, que tendrán un éxito inmediato y que contribuirán a su fama de libertino, depravado e incluso ateo. Destacó siempre por su perfecta pronunciación y una mímica extraordinaria que hacían que brillara tanto en la Academia como en los salones de la época.
Racine y Boileau son nombrados en 1677 historiógrafos del rey, quien además interviene personalmente para que Boileau entre en la Academia (1684). Su discurso de ingreso todavía impresiona por sus opiniones sobre su obra y sobre sí mismo. Desde 1690 no frecuenta la corte de Versalles, pues padece numerosos males físicos y, además, está sordo. Sus enfermedades se van agravando y muere en 1711.