María Luisa Álvarez Llorente


Tenía que contarlo
Fundación Juan Muñiz Zapico
María Luisa Álvarez, Luisina Quiroga para muchos, nos ofrece en primera persona el testimonio de una vida marcada por un tiempo histórico preñado de adversidades y a la que da sentido un compromiso con los problemas de los demás asumido sin reservas. Nuestra tormentosa y torturada historia está llena de biografías marcadas por el silencio y el miedo. Frente a esta estrategia de supervivencia, perfectamente comprensible en las circunstancias en que se produce, se eleva la admirable dignidad de quienes antepusieron el compromiso militante, la consecuencia con unos ideales aunque ello implicara asumir un alto precio.
Forma parte de aquellos a quienes la contienda civil y sus secuelas les rompió la vida. La derrota y la postguerra se revelan para ellos más duros y amargos aún que la guerra. Viven en sus carnes la inclemencia represiva de los vencedores y han de refugiarse en la más difíciel supervivencia. Todo su relato está conducido por la combinación de un sentido familiar casi de clan y la tenacidad de un compromiso militante que, una vez iniciado, nunca será quebrado. La familia, el trabajo, la política y la cultura se convierten en fuente de identidad y en medio de emancipación.
Tras algunas vacilaciones, María Luisa ha decidido que sus memorias llevaran por título un revelador Tenía que contarlo.