René Descartes, Edición de Vidal Peña


Meditaciones metafísicas con objeciones y respuestas
Edición en rústica
Meditaciones metafísicas con objeciones y respuestas
Edición en tapa dura
Vidal Peña (Oviedo, 1941), licenciado en Derecho y doctor en Filosofía, es catedrático de Historia de la Filosofía de la Universidad de Ovied. Autor de trabajos especialmente centrados en la historia de la filosofía de la Edad Moderna (El materialismo de Spinoza, Revista de Occidente, 1974, y diversos artículos sobre ese mismo autor y Descartes), también ha abordado temas de otros períodos de la historia de la filosofía. Traductor de la Ética de Spinoza (Alianza Editorial, varias ediciones) y de la Historia calamitatum de Pedro Abelardo (Pentalfa, 1993), lo es asimismo de monografías contemporáneas sobre Aristóteles (P. Aubenque), Montaigne (P. Burke) y Spinoza (S. Hampshire).

René Descartes nació en 1596 en la región francesa de Turena, en una pequeña localidad entonces llamada La Haye y que hoy lleva el nombre del filósofo. Su familia le proporcionó una cómoda situación económica, permitiéndole subsistir durante toda su vida sin especiales preocupaciones materiales y dedicarse al estudio y la creación de su importante obra filosófica y científica. De las tres etapas que pueden contemplarse en su biografía, la primera llega hasta la veintena y es la de su sólida formación intelectual, en la que el episodio decisivo fueron los años pasados en el pretigioso colegio real de La Fléche, regentado por jesuitas, tras lo cual estudió Derecho en Poitiers. La segunda etapa, hasta la edad de treinta y tres, es la más agitada en la vida de Descartes: vivió algún tiempo en París, viajó por distintos lugares de Europa, ejerció la profesión militar y participó en la Guerra de los Treinta Años -conflicto en que se proyectaron las tensiones religiosas entre católicos y protestantes, asunto que no puede perderse de vista al leer la obra del filósofo-. La fase de madurez, entre 1629 y 1649, la vivió Descartes casi totalmente en los Países Bajos, territorio que consideró más apacible, seguro y tolerante con la innovación científica que el de su Francia natal; en estos años se gestó o editó la mayor parte de su obra como geómetra, físico estudioso de la luz, teórico del conocimiento y metafísico. Los últimos meses de su vida transcurrieron en Estocolmo, adonde fue convocado por la reina Cristina de Suecia; allí lo sorprendió la muerte en 1650.